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BAR MANILA, ULTIMO QUE CIERRA.....

by lacaimana (04/10/2007 - 23:39)

-Barbarita tiene puntería!__ adula  el borracho observando a Barbarita lanzar el peso macho hacia la gaveta semiabierta de la cómoda.

_Barbarita es una bárbara__rectifica ella mientras sirve el traguito en la lata recortada de cerveza Cristal, donde ahora solo se lee: Cris. 

 _Arriba caballeros! __anima Barbarita el local, recitando el título modificado de una vieja película:

_Bar Manila, el ultimo que cierra!

_Es más....que no cierra nunca! Que no tengo puerta! jajajajaja_ríe divertida.

El bar Manila es una casa, es decir, una sala frigorífica modificada. Tiene techo doble, paredes dobles. En el techo, viven los murciélagos del pueblo, abajo, Barbarita. Su marido Manila, en realidad, es de apellido Molinet, los jodedores del barrio hicieron una transformación de su nombre hasta lo que es hoy: la capital filipina. Manila es mulato, sucio, subnormal. Y Barbarita, para compensar, es negra, astuta y zalamera. Ambos coinciden en su gusto por la guafarina, que venden a los borrachos del barrio. La casa no tiene puertas ni ventanas. Lleva planchas de poli espuma para protegerse de la lluvia. El negocio podía marchar bien, pero Barbarita y Manila, beben las ganancias.Tienen tres hijos y el más pequeño heredó el retraso mental del padre. Mira fijamente, con la boca abierta a un punto indefinido de la casa. Barbarita le grita:

_Espabílate!_ para sacarlo de su sopor. El pequeño Manilita reacciona siempre riendo. 

 Esa casa fue el auxilio que les dio el gobierno al considerarlos un grave caso social, cuando la policía los encontró durmiendo amontonados, con olor a manigua y alcohol en la laguna de Goyo, ahora desecada, en una casa improvisada por Manila cuando embarazó por primera vez a Barbarita:

_Dios mío, esto es el Vedado!_se admira cuando ve el cajón de cemento largo y estrecho que será ahora su casa.

_Por lo menos no se moja…._dice, feliz.

Los jimaguas del central le traspasan la guafa de vender. La fabrican con miel de purga en un alambique artesanal hecho con un tanque de 55 galones, machucado y ennegrecido. Es ilegal, y fueron presos cuando un día, el alambique con la válvula tupida, explotó y formó tal revuelo que la alarma del techo del comité militar comenzó a avisar su toque de evacuación urgente y salieron las maestras de la escuela Juan Gualberto con sus niños excitados a estrenar el refugio abandonado por el desuso, ahora devenido nauseabundo baño público y sala de sexo rápido. No solo. Manila se quedó una semana afligido, sin negocio, y los borrachos merodeaban el barrio con  congoja de almas en pena.

Con la grabadora pequeña y “Los Mojados” sonando, Barbarita coquetea con sus clientes: Se tapa la boca para reír, lo que le da un aire pícaro, por tener los dientes podridos:

_Se me partieron comiendo chicharrón__dice Barbarita con orgullo, sabe que comer chicharrón es un lujo burgués.

Están: Maraña que  la mira a distancia, mientras con una navaja talla  las letras de un cartel que dice: “Bar Manila”, Leoncito que no se pierde un movimiento de los pasos de la mujer, que va arrastrando los tenis con el talón aplastado y va tropezando con cajas, zapatos y latas en  el piso, está  Cuquito, limpio y pulcro, amigo de Manila desde pequeño, disimulando la desidia con un bostezo.

Ya todos se han dado cuenta de la mirada libidinosa de Leoncito, menos Manila. Últimamente Barbarita anda muy preocupada con su aspecto y esta usando ahora ajustadores, y una cinta de un kimono de judo, le amarra el pelo rebelde y duro.

Leoncito esta encantado: el propio a empezado a aparecer bañado, en horarios poco usuales, y las ventanas de la casa, ahora están todas tapadas. Los muchachos del barrio están radiantes, saben que antes de las cuatro, pueden fisgonear y siempre verán algo interesante, Barbarita, con su risa estridente sentada sobre Leoncito, o viceversa.

El ron artesanal aparece de nuevo: los jimaguas del central montaron el negocio en el patio de un vecino, y vuelve la vida al bar de Manila, se abren las ventanas de poli espuma y suenan más alto “Los Mojados”, como un himno a la enajenación.

Leoncito no tiene control: ya mete la mano por debajo de la saya de Barbarita, delante de los hijos, cuando el marido da la espalda y presintiendo la catástrofe, los amigos de cada tarde se van dispersando:  “esto se va a joder”, comentan. 

 _Papi, ve haciendo el arroz…. Le dice Barbarita a Manila, que anda con los ojos turbios de alcohol, y del humo de la leña del fogón.

Ella se queda en la sala, y Leoncito le levanta la blusa: los pechos sudorosos se asoman al aire, y Leoncito enloquece, desesperado, empuja a Barbarita para el bulto de ropa sucia que lleva semanas en un rinconcito de la sala y ella, determinada, abre las piernas: no tiene ropa interior, su  genital es oscuro, como ella, enmarañado, pero como un semáforo, al final, esta la luz roja, brillosa de secreciones, esperando por Leoncito que, en un gesto casi automático, desabrocha la portañuela y guiado por la señal húmeda, o por el olor rudo que Barbarita emite, prevaleciendo entre el resto de los hedores, se pone a observar, no se quiere perder nada de la negra que lo tiene loco hace tanto tiempo, pero ella, mas precavida, lo agarro por las nalgas con los pies descalzos y lo atrajo hacia ella, en un gesto de urgencia que lo dejaba sin respiración. Barbarita sabe que Manila puede asomarse en cualquier momento, o un muchacho, por eso, no quiere desperdiciar ni un centímetro de Leoncito y por eso sus movimientos de cintura no son adelante a atrás, sino giratorios,  apurados, y en cuestión de segundos, Leoncito saca el miembro húmedo y lo guarda con sigilo:

_Negrona, eres una concretera….__suspira…  

En ese momento, en que Barbarita se levanta abruptamente del bulto de ropa, y se baja la saya, una desbandada de muchachos que espiaban por la ventana, salen asustados y palpitantes, para el parquecito infantil, a comentar lo que vieron.

Barbarita no esta preocupada, un hilo de semen deja un surquito marcado por sus piernas cenicientas y Leoncito se moja los labios para ratificarle:

_Esto no se queda así…

_Seguro!_ grita Barbarita y aparece Manila en la puerta:

_Oye el arroz está: es namás cortarle ajo porro por arriba….

Continúa la bebedera, las laticas verdes están por todos lados, y a Maraña se le ocurre una idea…..

_Vamos a escribir una carta a Fidel, miren esta casa…aquí no hay quien esté….

_Nosotros llevamos la carta!_se presta Leoncito, presintiendo la gozadera con Barbarita en La Poma.

Por eso, hoy Barbarita se va para La Habana. Está determinada y no oye consejos de los vecinos:

_Me llevo al Manilita, tengo que hablar con Fidel. Aunque me le tenga que tirar alante de su carro. Me dijeron que es un Shaica._ en este punto, Barbarita sonríe, mano mediante,  orgullosa de estar tan bien informada.

_Me voy en la guagua de la madrugada y cuando Fidel vaya para su trabajo, en plaza de la Revolución, me pongo a gritar hasta que me atiendan, pero me tienen que resolver este problema, que los descaraos de este  municipio no hacen nada.

Barbarita  tiene una jaba con un pomo de leche acuosa dentro, un culero desflecado y un shorsito de camuflaje para el Manilita.

Le gusta la sensación de ser protagonista de algo en su vida,  con los borrachos a su alrededor, como un peregrino que se despide hacia la Meca. Los borrachos que van llegando quieren hacerla entrar en razón:

_Barbi, Fidel trabaja  mucho y no tiene tiempo para atenderte_ le dice Cuquito.

_El trabaja pero me va a tener que oír_ insiste.

_Los guardaespaldas ni te dejan estar por allí cerca, Barbi_ trata de hacerla razonar el propio Manila, con el tono de voz tímido que aprendió en la funeraria.

Manila, trabajó abriendo huecos en el cementerio y acompañaba, a veces, al chofer del carro de muertos Lo más audaz que había hecho en toda su vida, incitado por Barbarita, fue aprovechar el carro de muertos con un difunto del hogar de ancianos para trasladar hasta Varadero una pierna de jamón escondida entre las piernas del cadáver:

_Pal negocio, ya tu sabe….

Nunca más se atrevió a repetir la aventura, porque tuvo que traer el jamón de vuelta, después de lavarla con agua de mar, por oler intensamente a formol y fluidos que el muerto destilara. Eructaron formol durante una semana.

_Doy el escándalo y entrego este papelito para que se lo den a Fidel, si veo que no le puedo hablar_ parece que esta todo planificado, al detalle.

Mientras Barbarita se dispone a leer sus reclamaciones, ya bien redactadas por Maraña, entra Villalobos, borracho, y pone atención al discurso, sin saber de que se trata.

Barbarita  saca un papel de su jaba, guardado dentro de un maltrecho carné de identidad. Fue escrito por Maraña, con un lápiz de punta roma, y dice:

“Compañero Fidel Castro

Esta casa tiene un solo cuarto no tiene puertas y ventanas y no tiene agua la llave, la tasa esta partida y cuando llueve se inunda la gente de la electricida me puso una multa por la tendedera que puse para tener electricida y estoy cocinando con tablas que los muchachos recogen por aí no tiene ni cocina ni patio queda en la calle 16 número 2712 Interior…” 

Villalobos, miembro especial de la casa, obnubilado por desorientación etílica y con raciocinio lento, tratando de asimilar las últimas noticias, mira a su alrededor para saber si entendió bien todo y con los ojos agrandados de estupor e incredulidad, y voz gangosa, avanza hacia la reunión:

_Caballeros ahora sí que se jodió el bar. Barbarita, abusadora, tu no nos puede hacer esa mierda, Barbi, dime que es mentira que vas a permutar con Fidel….ENTONCES QUIEN NOS VA A VENDER LA GUAFA????

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