FORALES.

Torre de Moncorvo es, como diría un cubano que la visitó, una Villa sacada de un libro de cuentos.
Detrás de la Sierra de Reboredo, en Portugal, como una dama pudorosa, que oculta su edad, esta reclinada esta villa mirando, todavía presumida, su imagen en el espejo diáfano del río Douro. Una imagen magnífica, de curvas suaves, cabellera forestal, piel de piedras de granito que la cubren toda. Sus adornos simples de casitas con tejados de barro, y en el medio, el broche primoroso de la torre, devenida con los siglos Iglesia Matriz. Torre de Moncorvo es un canto dulce y bucólico, un premio al hombre que el hombre cuida de olvidos, incendios, desidia y abandono, dama solemne, Torre de Moncorvo.
Como toda señora, Torre de Moncorvo guarda sus cartas, en un baúl que también resiste los embates del tiempo. María João Moita, del Archivo Municipal, es la guardiana de estos recuerdos atrapados en pergaminos de escritura y lenguaje arcaico. Les llaman “forales” y son cartas, como ya dijimos. Enviadas por los reyes por que Torre de Moncorvo es una hidalga y comprende el lenguaje de la monarquía.
Los forales son una constitución municipal primitiva, jurídica y administrativa. El foral mas antiguo que el rey don Dinis, hace 722 años, 12 de abril de 1285. A qui les presento un ejemplar. Disfrútenlo.
Mujer con sombrero.
Una mujer se ha perdido, conocer el delirio y el polvo.
Repite el drama diario de sus sandalias descosidas, el hilo sacado del saco vacío de papas, la aguja oxidada y la costura amarillenta disimulada con tizne del caldero. Agarra la pequeña mochila y sale a la lucha. La lucha. Cuando llega a la playa, saca de la mochila el vestido blanco pequeño y el sombrerito de parecer extranjera. Queda la mochila encogida, sin el disfraz, sólo con una cajita de tabacos para vender. Ahora vestida así, no hay quien la descubra. Por eso continúa, va para los hoteles mas caros que tienen clientes mas ricos y como si de extranjera se tratara, se recuesta en una tumbona. Cuando propone su cajita de tabaco, los turistas descubren que es cubana. Recuerda siempre su primer día. Era lluvia y todos los extranjeros andaban en las tiendas de Plaza América esperando una salida repentina de sol. Por que Cuba es así, lluvia inesperada, sol total, huracán, arco iris en el horizonte.
Era un inglés y no quería tabacos, decía, gesticulaba, insistía. Hacía guiños maliciosos y ella había comprendido desde el principio, pero dudaba. No por el sexo. El sexo es como bailar, como compartir un secreto, a veces ni eso es. Era por el peligro de ser cogida, con tabaco y jineteando: pero un billete de 100 euros la saco de dudas.
El inglés mostraba su billete como quien seduce un niño con un caramelo. Rápida, agarro su mochilita, enterró en sombrero hasta casi tapar los ojos y entró, ciega de inquietud y miedo por el lobby del hotel, lugar sagrado. Era un lugar lindo. Tenía plantas enredadas en el jardín central que subían hasta el piso más alto. La habitación la recuerda, bien decorada, bonita, limpia y olorosa. El mejor lugar en que había estado hasta ese momento de su vida. El señor inglés se presentaba:
_Yo, Sam_ orgulloso de su español empírico.
Ella creyó pertinente no presentarse. Manos a la obra.
Probó la cama, elástica y suave y allí se sentó el señor, a mirarla, a recorrerla con sus manos delicadas de relojero. Que raro: La peinaba, le cotejaba el pelo duro del detergente, y sonreía. Luego bajo el tirante del bikini también algunas veces cosido a mano, y miró con sorpresa de actor que no sabe que debajo de un ajustador, hay casi siempre un par de tetas. Entonces, se apodero de ellas con premura de adolescente, a morderlas suavemente. Le era vergonzosa la sensación de ver sus pezones erguirse y endurecerse, pero era tan agradable que deseaba que no acabara. Fue inesperado cuando subió a la boca y comenzó a besarla como si la conociera de toda su vida, como si la estuviera esperando, como si ella fuera la última mujer que quedaba en aquella isla.
Se ha perdido esa bella locura, su breve cintura debajo de mí……….
Entonces, fue que ella sintió una especie de empatía, de ternura, una sensación de ser algo importante, que no quiso disimular, y comenzó ella a quitarle el short aquel con la banderita británica para encontrar el sexo turgente y fue ella, también, quien quiso bajar hasta la cintura, cubrir hasta la mitad de su sexo con la boca, jugar con él como si se tratara del caramelo prometido. Cuando notó que para él era casi insoportable, ella se quitó la parte inferior de su bikini, y voluntariamente no quiso recordar la regla del preservativo. Ella sabe que hay hombres con los que no necesita lubricantes, y este es uno. Huele tan bien a crema de coco, tiene una piel tan falta de sol que quisiera protegerlo y para no perder el camino, conduce su mano hasta el pene y lo lleva hasta ella, lo humedece, lo introduce. Una mordida en los labios le indica que tiene poco tiempo, por eso es tan intensa, tan voraz, que el hombre queda soldado a ella en un abrazo que se va desmoreciendo a cada segundo que pasa y luego se distiende aliviado……..hasta decirle:
_Te amo_ con aquel acento raro que la obliga a estallar en una carcajada que lo deja con ojos absortos de pensar.
Se ha perdido mi forma de amar, se ha perdido mi huella en su mar……
El hombre queda en silencio cuando ella comprende la longitud de su atrevimiento por hacer sexo sin preservativos con un desconocido y corre al baño, y sin cerrar la puerta orina, se lava con agua caliente y siendo todavía poco el castigo por la imprudencia, bajo la mirada del hombre, que se asomó a continuar observándola, comenzó a luchar por introducirse un chorro con un spray desodorante que vio en el lavamanos. El hombre comprendió su angustia y trató de tranquilizarla, toda ella ardía por dentro y ahora volvió a usar agua para lavarse.
Afuera, el tiempo lluvioso………….
Veo una luz que vacila, y promete dejarnos a oscuras, veo un perro ladrando a la luna con otra figura que recuerda a mí.
De nuevo ella, el hombre, la cama. Y de nuevo, más íntimo y personal, comienza el ritual de hacer el amor con olor a Dolce y Gabbana. Ahora es el hombre que comienza abriéndole las piernas y aliviando con la lengua, como preocupado con el perfume que sabe que la continuará lastimando. Sondea con la lengua hasta más allá del infinito hasta arquearla en un gesto de abandono.
Veo mas veo que no me halló, veo más veo que se perdió………
Entonces sin que mediara palabra el hombre se acostó junto a ella y se durmieron, en lo que parecía un pequeño descanso de 3 horas.
El hombre ahora quiere saber su nombre y le da una hojita con la viñeta del hotel y ella apunta su nombre, con la letra mas bonita que logro diseñar.
El inglés lee y deletrea. Y aprende con ella a darle la entonación adecuada.
La lleva cogida por la mano hasta su escaparate y escoge allí un pulóver blanquísimo y se lo pone a ella, como si fuera una muñeca que anda disfrazando. Se ríe del efecto sobre el cuerpo delgado de la chica, le da el dinero prometido que ella guarda en su mochilita, con euforia disimulada. La coge de la mano y la lleva con él hasta la planta baja del hotel, entran juntos al restaurante y, cuando descubrió en los ojos de la muchacha la angustia reflejada, levanta la mano con gesto de juramento y declara:
_No problem.
La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes, los amores cobardes no llegan ni amores ni a historias se quedan ahí. Ni el recuerdo los puede guardar. NI el mejor orador conjugar.
Bien, como he de describir el hambre la chica? Es una mezcla extraña de ansiedad de comida, unida a una escasa capacidad estomacal. Es una espina de hielo con la que se acostumbro a andar y ya ni duele. Aquella necesidad felina, la hace evitar los preámbulos del pan con mantequilla, y a directo al plato fuerte: Carne………:cuando había comido carne por última vez? Bien, de res, hace muchos años antes, de puerco hace 3 semanas exactamente, un pedacito de tocino que puso en los frijoles y luego compartió entre los comensales. Y ahí esta ella ahora, dueña casi absoluta de todo lo que está sobre la mesa, aunque sabe que no le cabe casi nada en el estómago. Se dispone a matar el hambre aunque sabe que el hambre no se mata, si no se posterga, mañana volverá a ser hambre y habrá que volver a buscar la manera de postergarla hasta pasado mañana. Comía y la rabia y la frustración comenzó asomársele en los ojos en forma de lágrima. Al tercer bocado estaba abrumadoramente llena, hastiada, aunque continuaba con hambre.
El inglés en cambio tiene modales estupendos. Come despacio, bebe vino, usa la servilleta antes de beber en la copa. Se demora. No es como ella que la avidez la obliga casi inconscientemente a comer rápido.
Ahora, ligeramente mareada con la comida, ella lo toma del brazo y salen andando. Miran la playa revuelta desde la terraza del hotel y escuchan a lo lejos una música imprecisa, y cuando cambia la dirección del viento, identifica a Compay Segundo. Entonces le levanta la mano del señor ingles, busca bajo la manga su reloj lustroso de pulsera y sonríe con pena……acabó: se tiene que ir.
Una mujer innombrable, huye como una gaviota, y yo rápido seco mis botas, blasfemo una nota y apago el reloj. Que me tenga cuidado el amor. Que le puedo cantar su canción.
El hombre comprende y la abraza. Se abrazan por un par de minutos y ella sale arrastrando sus sandalias con pesar. El la sigue un poco y la acompaña, da la sensación de que le cuesta perderla. Sin decir nada le alquila un taxi, mientras ella solo quiere perderse de vista para bajarse del taxi y recuperar “su” dinero, el ingles se queda allí parado, mirando como el taxista le lleva a la mujer del sombrero………
Una mujer con sombrero, como un cuadro del viejo Chagall, corrompiéndose al centro del miedo y yo, que no soy bueno me puse a llorar. Pero entonces lloraba por mí.
Y ahora lloro por verla morir.
Carritos.

De los carritos que surcaban la calle irregular y pedregosa en que vivía, el mejor era el de granizado. Venía de lejos envuelto en un halo gélido y un torbellino de colores en las botellas, como una aurora boreal, el carrito de Pedro el rascorasquero. UNa campana bucólica de rebaños nos llamaba afuera y comenzaba la demanda del amarillo de mantecado o el de fresa, ese, el rojito. Para mí de menta! este de la botella verde! y así las voces infantiles y a veces no tanto, de gente que se agolpaba con la moneda en la mano. Pedro se esmeraba, con los dedos tumefactos de frío, rayando la piedra de hielo, repartiendo poquitos de aroma en los vasitos de papel: origamis pequeños y cuadrados de color cartucho.
Habían otros carritos, claro. MOngo el carbonero no era tan pintoresco pero si vital, traía una yegua ciega que sabía de memoria el recorrido y lo hacía con mansedumbre bestial, paja, carbon, sacos de yute y tizne, como un volcán de fumarola oscura, quemada,MOngo de ojitos semicerrados por el churre vendiendo el combustible para la comida casera, aquella que tan bien sabía hecha en el carbón.
Estaba como no, el carrito del amolador de tijeras, una flautica tímida a lo lejos sacando amas de casa con sus tijeras en la mano, a veces, hasta cuchillos, pero eso era menos probable. El amolanchín, le daba al pedal de su carrito, y la pieda aspera comenzaba a expelir estrellitas multicolores. Cometas, NOvas, Enanas rojas, las estrellitas brotaban. Paraba, y con un trapito en la mano, comprobaba la eficacia de su piedra de esmeril, acabando así la tremenda magia de hacer fuego con una simple piedra y una tijera.
Y estaba el carro del helado, era de Sanchez y paraba, atrayendonos, con sus helados de mamey colorado, de mango y de papaya, Sanchez, heladero desde que hay uso de memoria,especialista en barquillos crujientes, una maravilla que no podía ser de todos los días. El dinero. El dinero siempre jodiendo las mas lindas ilusiones de la infancia.
Boniatillo

Las recetas que aqui publique tendran el cocodrilito al lado, será como mi firma de autenticidad.
__Un kg de boniato.
__Medio KG (500g) de azúcar.
__Pizca de sal
__Cucharada de vino seco.
Canela en polvo, vainilla.
Cocer el boniato 20minutos, en medio litro de agua. Batirlo con la varita, agregar azucar sal y vainilla, revolver a fuego lento, cuidado salpica, agregar al final el vino seco, separar por dosis, regar con canela. Facilisimo y riquísimo.
Si es comida cubana, pidan que aqui esta la caimana.
Guantanamera.

El ukraniano de al lado del archivo, el que nos hace la pared de piedra que sera la división con el archivo administrativo, tiene una aire triste. Creo que esta siendo atosigado por la mafia, o que extraña mucho a su familia, de cualquier forma, el ukraniano a veces canta. Es raro, hay que vigilarlo como se vigila a una gallina que debe poner un huevo. Yo escucho una voz tenor, altisima, retumbar en el recinto y me asomo: el ukraniano canta ópera como.....como un profesional. Pone piedras y canta, se achicharra al sol y continúa cantando, meditabundo, cansado. Creo que alguien le dijo al obrero cantor que yo era cubana. POr eso, por vuelta de las tres de la tarde, oigo una musica conocida, dolorosamente conocida y allí estoy yo, mirando a este hijo del exilio cantandome la guantanamera, con su magnífica voz, el resto del personal me sigue para oirlo mientras dos lagrimas se me escurren por la cara abajo, levanto el dedo pulgar y le digo:
__Jarachó!
Para ver por primera vez en mi vida al hombre sonreir con una sonrisa aurea, dorada y sentir que definitivamente nos une algo mas que la distancia.
Fósiles.
Ahora me pesa aquella abundancia toda de fósiles regados por el piso. El plan cítrico de Jaguey fué, en su mayor parte, labrado en la roca, tallado torpemente por la dinamita. HOy pertenece a los israelíes, me dijeron. En una era geológica cualquiera....(que importa los millones de años de las rocas al lado de nuestros miserables 80 probables años de vida?)decía, que en una era geológica lejana, allí donde maduran las naranjas, había mar. Nadarían levemente animales insospechados. Alguna hecatombe natural cambió el destino de todo ser viviente. Y quedaron presos en la roca numerosos fósiles como los daguerrotipos de nuestros bisabuelos. Recuerdo sobre todos los erizos sin pinchos, su núcleo como una flor amputada de pétalos. Recuerdo los caracoles anmonites o trigonias ya no importa, fijos, petrificados observando con asombro la vitamina c que ahora los rodeaba. Ahora me pesa te decia antonakis no haber desprendido con paciencia algunos cadáveres rocosos y haberlos coleccionado, sepultarlos dentro de una urna-vitrina y homenagearles el acto primoroso de la permanencia mas alla del tiempo. Como los platicos japoneses, los botones, las piedras multicolores, mis pequeños prismas dorados y los carteles de cine que guardo con esmero.
Nombre.
En mi casa, el asunto de los nombres fué, al inicio (supongo) un asunto serio que se abordaba en la cama o la cocina por los implicados, padre y madre. Quizas, se tenía en cuenta alguna sugerencia de abuelos y tíos. Así nació Magaly y Diana (diana, toño), creo que nombraron a Dinorah tambien con algun entusiasmo matrimonial, pero despues, cuando aparecieron Nancy, Ada, Daniel, Sergio LUis....existiría alguna desidia en la magia de nombrar a los hijos. El colmo fue despues, cuando surgieron: Idania, Tania, Niurka......Rolando: creo que ahí mis padres cayeron en el aburrimiento total, se dejaron llevar por la explosión demografica y por la apatia nominal. Acabada la euforia, quedé yo, mi nombre y yo solos, frente a profesores, jefes, alumnos, multitudes, reuniones, carnavales, vecindario, calles y barrios, yo tania isabel, el modo que encontraron mis padres para diferencierme del resto de los humanos. Y así voy cargando con mi nombre mundo afuera, hasta que sea sólo una nota en el obituario local, un epitafio en el cementerio de la tierra que me acogió cuando la tierra en que nací se me hizo un grillete.
Tania Isabel alias la caimana.






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